SUPERCOMPENSACIÓN

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Y CÓMO LOGRARLA

La supercompensación es el principio fundamental por el que se rigen todas las adaptaciones al entrenamiento. Con respecto a este principio podemos distinguir cuatro fases en el proceso de entrenamiento:

 

1.  Nivel inicial de entrenamiento; determinará el nivel de carga adecuado para producir adaptaciones posteriores. Cuanto mayor sea el estado de forma, mayor deberá ser el nivel de estímulo de entrenamiento para producir mejoras en el nivel de rendimiento.

 

2.  Descenso del nivel de rendimiento;  una vez que se está aplicando una carga de entrenamiento, el organismo disminuye su capacidad de rendimiento a causa del estado de fatiga. Será proporcional a la carga utilizada y al estado inicial de rendimiento.

 

3.  Mejora del nivel de rendimiento;  una vez que cesa el estímulo o carga de entrenamiento, comienzan los mecanismos de recuperación hasta que el nivel de rendimiento alcanza los niveles iniciales. Los mecanismos de recuperación se ven principalmente afectados por una alimentación y descanso adecuado.

 

4.  La supercompensación:  realmente es durante la recuperación, si el estimulo ha sido adecuado y la recuperación suficiente, que el nivel de rendimiento se incrementa por encima de niveles iniciales, esta zona es lo que se conoce como supercompensación y es el objetivo de cualquier proceso de entrenamiento.

 

El ciclo  de supercompensación  se refiere principalmente a las relaciones entre el trabajo y la regeneración, como bases biológicas del crecimiento físico y psicológico.

Este término ha sido acuñado desde hace muchos años, en 1950 existe constancia de que un fisiólogo y médico definió el concepto de síndrome general de adaptación. Su nombre era  Hans Selye. Él defendía que existían tres fases dentro de este síndrome:

  • Fase de adaptación
  • Fase de alarma y
  • Fase de agotamiento.

En las actividades cotidianas habituales, todos nosotros presentamos un ritmo de funcionamiento específico. Cuando entrenas, ciertos estímulos desequilibran tu estado biológico normal al consumir energía suplementaria. El resultado de este consumo es la aparición de la fatiga y elevadas concentraciones de ácido láctico en la sangre y las células. Al final de la temporada de entrenamiento, la acumulación de fatiga puede reducir temporalmente la capacidad funcional del cuerpo.

La caída brusca de la curva de homeostasis refleja la rápida adquisición de fatiga que se acompaña simultáneamente con una reducción de la capacidad funcional. Una vez terminas tu entrenamiento y entre las sesiones de entrenamiento, durante la fase de compensación, el cuerpo se repone los depósitos de las fuentes bioquímicas de energía.

Para que el comportamiento biológico del deportista sea normal, siempre debe existir un equilibrio entre el consumo de energía y su reposición. Durante la fase de compensación se debe restablecer y equilibrar el gasto realizado durante el entrenamiento. En el caso contrario, la depleción de los depósitos de energía  desembocará  en un empeoramiento del rendimiento.

El retorno de la curva hacia un estado biológico normal es lento y progresivo, lo cual sugiere que la regeneración y reposición de la energía de tu cuerpo es un proceso lento que dura varias horas. Si el tiempo entre dos sesiones de entrenamiento es superior, el cuerpo restituye totalmente las fuentes de energía (especialmente de glucógeno).

El  ciclo de supercompensación  nos permite establecer un nivel superior de homeostasis con efectos positivos para el entrenamiento y la competencia, ya que nuestro rendimiento se ve aumentado. Por ello, el proceso de  supercompensación  se debe considerar como la base del incremento de la eficiencia funcional del deportista, que aparece a consecuencia de la adaptación del cuerpo a los estímulos de entrenamiento y a la restauración de los depósitos de glucógeno muscular. Si la siguiente fase o el periodo de tiempo que transcurre entre dos estímulos es demasiado largo, la  supercompensación  desaparecerá, involucionando y dando lugar a pequeñas mejoras de los resultados.

 

Explicación práctica del ciclo de supercompensación:

Después de realizar un entrenamiento, tu cuerpo siente fatiga. Durante el periodo de reposo, no sólo se han restablecido los depósitos bioquímicos, sino que se han superado los niveles normales. El cuerpo se compensa totalmente, seguido de una fase de rebote o  supercompensación (subida por encima del estado biológico normal) en la que tiene lugar una mayor adaptación que se refleja en un crecimiento funcional de la eficiencia deportiva. Si no aplicas otro estímulo en el momento óptimo (durante la fase de supercompensación), entonces aparece el proceso de involución, lo cual es un deterioro con la pérdida de los beneficios obtenidos durante la supercompensación.

 

Después de los estímulos de una sesión que realices, el periodo de recuperación dura aproximadamente unas 24 horas.

Sin embargo, los deportistas de élite que suelen seguir programas de entrenamiento que no permiten que transcurran 24 horas entre las sesiones de entrenamiento, se someten a una segunda sesión de trabajo antes de que tenga lugar el  ciclo de supercompensación. El ritmo es más elevado cuando los deportistas participan en sesiones de entrenamiento frecuentes, siempre y cuando estás no sean demasiado como para que les permita la súpercompensación.


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